domingo, 10 de marzo de 2013

Grabación en el Seminario de Los Ángeles


En mi anterior artículo, sometía a análisis las grabaciones que yo mismo había realizado hace tiempo, descartando bajo mi criterio casi todas ellas. Pero dejé dos en el aire. En este artículo trataré la que para mí es la más misteriosa, la que bajo mi interpretación parece decir "Jorge, te acompaño, te acompaño".


Si bien en su momento extraje ese corte y lo preparé para publicarlo, no tuve en cuenta la influencia externa ni el contexto en el que se produjo la grabación. Hace pocos días volví a retomar el asunto, y me di cuenta de algo que ya ni recordaba: en el momento en el que se produce la voz, hablábamos entre nosotros de que acabábamos de escuchar un ruido extraño. De hecho, yo estaba comentando que no me quedaba suficiente espacio en la cámara de vídeo para seguir grabando, y de pronto un ruido que quedó registrado nos hizo quedar a todos por un momento en silencio, para posteriormente comentar entre nosotros lo que habíamos oído. Es justo entonces cuando aparece esta extraña inclusión, que creo que merece ser analizada.

En primer lugar, os muestro el audio en el que se produce la grabación, extraído tal cual de la grabadora sin utilizar ningún tipo de filtro. Lo empiezo unos segundos antes para que podáis escuchar la conversación que manteníamos los tres y poneros en situación, después de la primera conversación sobre la videocámara, se puede apreciar un fuerte ruido o crujido, que es el que nos llama la atención a los tres. Después de hablar sobre ese ruido, se hace un silencio en el que se puede apreciar la inclusión, para después volver a escuchar a mi novia hablando:



Corte de la grabación extraída directamente de la grabadora.

Todo parece muy extraño, escuchamos un ruido que no sabemos de dónde proviene, y justo en un momento de silencio aparece la inclusión. Quizá un entusiasta de las psicofonías que crea ciegamente en que son voces de los muertos o espíritus que nos acompañan o están ahí ya habría establecido rápidamente un vínculo entre el ruido que escuchamos y esta misteriosa voz, pero yo quiero ir más allá de eso.

Analizando exclusivamente el corte en el que aparece la voz, y haciendo una limpieza de ruido ambiental a la pista de audio, podemos escucharlo con más claridad. En un artículo posterior intentaré exponer extensamente cómo analizo mis grabaciones y qué parámetros tengo en cuenta a la hora de usar los diferentes programas de edición de audio con los que trabajo. Puedo resumir el análisis en que la voz no corresponde a ningún ruido ambiental, y su frecuencia está dentro del rango de la voz humana, con la salvedad de que el timbre de voz no corresponde a la frecuencia que debería tener, es como si hubiera sido alterada o transmitida a través de otra frecuencia distinta. La grabación con el ruido de fondo atenuado:



Corte en el que aparece la voz, con el ruido de fondo eliminado.

Aparece como una voz tranquila, susurrante. Por un lado parece estar lejos de nosotros si la comparamos con nuestras propias voces, pero por otro es como si estuviera hablándole directamente a la grabadora. Es algo adimensional, normalmente se escucha cualquier cosa e inmediatamente se puede ubicar de dónde proviene y la lejanía aproximada, pero en este caso, al menos a mí me resulta imposible. Es como si estuviera en otro lado y aquí a la vez. Aun así todavía se puede profundizar aún más en este corte.

Atendiendo a la grabación original, podemos ver que no hay ruidos, ni pisadas, ni pájaros, ni nada que parezca haber provocado la voz que se coló. Esto facilita las cosas, ya que de alguna manera puedo analizar la frecuencia de la voz y sacar conclusiones a raíz de esto. Al tratarse supuestamente de una voz, puedo utilizar un "filtro paso banda" para eliminar todo sonido que esté fuera de una frecuencia determinada, en este caso la frecuencia típica de la voz humana va desde los 80 hasta los 1000Hz, de modo que el resto me sobra. Esto me permite afirmar que la voz entra dentro del rango de una voz humana, el resultado del filtrado es este:



Audio filtrado, recortando las frecuencias menores de 80Hz y las mayores de 1000Hz.

Y por fin, lo más sorprendete de todo. Como dije antes, la voz humana abarca un rango determinado de frecuencias (80 a 1000Hz), pero esto no significa que cualquier voz pueda moverse dentro de todo ese rango. Aunque la voz, al producirse, usa armónicos que llegan a los 3500Hz para hacerla más audible, la base nunca pasa de ese rango. Para una voz grave y susurrante como la de esta grabación, su frecuencia debería estar entre los 110 y los 440Hz, pero al aplicar un filtro para aislarla, la frecuencia resultante es de 500 a 800Hz, correspondería a una voz de mujer, pero evidentemente no es el caso. En las siguientes pistas se puede apreciar primero el filtro aplicado según debería ser la frecuencia de la voz (no se puede escuchar nada como podéis comprobar), y en la segunda el filtro de 500 a 800, donde se aprecia perfectamente.


Audio filtrado de 110 a 440Hz.



Audio filtrado de 500 a 800Hz.

Esto no es más que un método que como aficionado he ido desarrollando. No significa ni mucho menos que esta grabación sea realmente una psicofonía, pero tampoco estoy en disposición de decir que no lo es. He descartado una posible confusión por ruidos que se puedan haber producido en ese momento, he descartado que seamos ninguno de los tres que estábamos en ese momento, he podido confirmar que la voz grabada entra dentro del rango de frecuencias que abarca la voz humana, y, para mayor sorpresa, he descubierto que la frecuencia de dicha voz no se encuadra dentro del rango en el que debería estar, sino que está mucho más alta. Aun con miedo a meter la pata, ya que no soy un técnico de sonido ni nada de eso, podría decir que es una voz grave que se oye donde solo debería oírse una aguda. Esto es inquietante, cuanto menos.

Hasta aquí he podido llegar con este análisis, os agradezco a todos el haber seguido el artículo y pido que por favor si alguien puede darle una explicación lógica, o cree que se puede analizar algo más, me lo haga saber.

Jorge Liébana. Grupo D.R.E.S.

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